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Popular Science

Los médicos y cirujanos en las guerras medievales

Los ejércitos medievales estaban formados no solo por los propios combatientes, sino también por cantidades importantes de servidores, cocineros, lavanderas..etc. Una de las profesiones esenciales en toda comitiva era la de médico. En la campaña de Agincourt, el rey Enrique V de Inglaterra se llevó a su médico personal, maese Nicholas Colnet y a 33 cirujanos. En esa época, existía una distinción entre el médico, que estaba en la cima de la jerarquía médica y era sólo responsable del diagnóstico y la prescripción médica, y el cirujano, que tenía menos formación y desempeñaba una labor más práctica: llevaba a cabo operaciones, trataba fracturas y heridas y aplicaba emplastos y purgas. Aunque había muchas pugnas entre ambos, estaban unidos por su desdén y rechazo hacia los practicantes sin la debida licencia.

El cirujano personal de Enrique, Thomas Morstede, fue uno de los hombres más interesantes que participó en la campaña de Agincourt. Originario de Betchworth, cerca de Dorking en Surrey, se había trasladado a Londres alrededor de 1401. Puede que estuviera presente cuando John Bradmore extrajo la flecha del rostro de Enrique después de la batalla de Shrewsbury. En 1410, fue contratado como cirujano real con un salario de 40 libras al año. Su puesto fue confirmado cuando Enrique accedió al trono. 

Morstede era era un hombre ambicioso, dinámico y de mentalidad abierta. Frustrado por la tradicional rivalidad entre médicos y cirujanos y por la incompetencia de muchos de los integrantes de la profesión médica, inició un proyecto en 1423 para fundar la primera facultad de medicina inglesa. Sus objetivos eran dar mejor educación y supervisión a todos los médicos, lo que incluía el establecimiento de exámenes comunes, la inspección de los locales que almacenaban las medicinas, la regulación de los honorarios y la asistencia médica gratuita a los pobres. La facultad iba a estar formada por dos órganos de gobierno, uno para los médicos y otro para los cirujanos, bajo el liderazgo en común de un rector elegido anualmente. El propio Morstede fue el primer maestro de cirugía en ser nombrado rector. La facultad se vino abajo por las tensiones causadas por la antipatía entre ambas profesiones pero Morstede no se dio por vencido y en 1435 fue el motor de la fundación del gremio de los cirujanos que ha sobrevivido hasta hoy en día.

La dedicación de Morstede a su profesión le impulsó a formar a una docena de aprendices, a prestar libros de su extensa biblioteca a otros cirujanos y a hacer generosos y regulares donativos benéficos a prisioneros y a los pobres. En 1431 se casó con una viuda rica que era hija de John Michell, un antiguo sheriff y alcalde de Londres. El mismo prestó servicios como shérif en 1436, algo inusual para un cirujano en su época y se le concedió un escudo de armas.

Fue el autor del “Fair book of surgery”, libro que se convirtió en el manual de cirugía por excelencia del siglo XV. Escrito en inglés, de forma que resultara más accesible que los tratados y compendios disponibles hasta ese momento en latín, el libro recogía décadas de experiencia de Morstende en la guerras de Enrique V y estaba ilustrado con numerosos ejemplos de operaciones realizadas con éxito.  Era un manual pedagógico eminentemente pragmático , pero también era una obra inusualmente ética. Otros tratados de ese tipo desplegaban con frecuencia bastante cinismo. Algunos recomendaban que los cirujanos utilizaran curas mágicas, no porque funcionaran, sino porque si no tenían éxito, no se les acusaría de mala práctica. Recomendaban cobrar mucho por las medicinas, ya que cuanto más caro fuera el tratamiento, más confianza tendría el paciente en el y sugería que se inventaran palabras extrañas para impresionar a sus pacientes.

La actitud y el método de Morstende eran radicalmente opuestos. Para él era deber de un cirujano tener una excelente preparación y conocimiento de la anatomía humana. Debían ser gentiles con los enfermos, compasivos con los pobres y no demasiado codiciosos para fijar un salario justo acorde con el trabajo realizado. No debían meterse en tratamientos prolongados que no podían curar a los enfermos con el único objetivo de incrementar sus ingresos.

Además de conceder mucha importancia a la anatomía, Morstede premiaba la experiencia y observación prácticas por encima de la simple erudición. Utilizó todos los conocimientos adquiridos en el campo de batalla de Agincourt para la mejora de sus conocimientos y el adiestramiento de sus ayudantes. 

 

Fuente Juliet Barker, “Agincourt el arte de la estrategia”.